- El Mediumnismo




EL MEDIUMNISMO


Gustave Geley

Sabido es que Aksakof propone se comprenda bajo este nombre todo fenómeno llamado ordinariamente espirita.

Tal denominación tiene la ventaja de dejar enteramente en reserva la explicación de los fenómenos.

No me extenderé sobre las investigaciones tan numerosas y perfectamente concluyentes hechas al respecto por sabios o grupos de sabios de todos los países (la enumeración de estos sabios, de día en día más numerosos, figura en la mayor parte de las obras de documentación espírita. Sería fastidioso repetirla aquí).

Recordaré tan solo:

Que estos fenómenos no son ya negados sino por las personas que no conocen el asunto ni teórica ni experimentalmente. Que tienen cierta realidad objetiva fácilmente demostrable y no son en modo alguno explicables por el fraude, la ilusión o la alucinación. Que nada tiene de sobrenatural y pueden ser interpretados de manera absolutamente racional y satisfactoria.

El mediumnísmo comprende fenómenos físicos y fenómenos intelectuales.

Los fenómenos físicos son los siguientes:

Movimientos de objetos, con contacto o sin él – Raps o golpes.- Escritura automática del médium (la escritura y el lenguaje automáticos son producidos por los órganos mismos del médium) – Lenguaje automático; escritura directa, sin operador visible; sensaciones objetivas de contacto, de parte de los asistentes; visión de luminosidades y de formas orgánicas materializadas, que pueden dejar huellas físicas (impresiones, fotografías). Fenómenos de desorganización de la materia. Desmaterializaciones, aportes. No insisto en la descripción de esos fenómenos, hecha en gran parte en los capítulos precedentes.

Me extenderé únicamente sobre los fenómenos intelectuales:

Fenómenos intelectuales del mediumnísmo – personalidades mediumnicas – sábese que los fenómenos físicos del mediumnismo son dirigidos por una inteligencia diferente, en apariencia, de la del médium.

Se puede entrar en comunicación con esa inteligencia directora, sea por señales convenidas (movimientos de objetos, golpes, etc.), sea por la escritura o el lenguaje automático del sujeto; sea más rara vez, por la escritura o el lenguaje directos (la escritura y el lenguaje llamados directos son producidos fuera de los órganos del médium.)

Las manifestaciones intelectuales que se obtienen por estos diversos procedimientos son muy variables en importancia y valor. Son a veces elementales, poco precisas e incoherentes.

Las comunicaciones se forman de elementos disímbolos, recordando los de los ensueños ordinarios; o bien de nociones sugeridas, voluntariamente o no , por los asistentes, o de conocimientos venidos del médium mismo, aunque frecuentemente inesperados y saliendo de su campo de actividad psíquica habitual.

Poco más o menos, manifestaciones de este género son las que se obtienen, en lo general, por medio de la mesa, con contacto. Se sabe además, el papel posible en estos casos, de los movimientos inconscientes de los asistentes.

En otros casos, ya más complejos, se observa la manifestación de personalidades todavía elementales, pero ya provistas de cierto grado de autonomía, capaces de conocimientos y facultades supranormales rudimentarias; dotadas de memoria, de capacidades imaginativas e inventivas, etc.

No son personalidades completas, poseedoras de todas las capacidades y toda la autonomía que debe atribuirse a esta palabra; son semipersonalidades, subpersonalidades más o menos notables, pero que no tienen evidentemente más que una apariencia efímera de independencia y de realidad.

Por el contrario, las manifestaciones psíquicas importantes revelan verdaderas personalidades mediumnicas que importa estudiar con cuidado, sea cual fuere la idea que se forme de su origen.

Las principales caracteres de las personalidades mediumnicas son:

1-Autonomía e independencia aparentes.

2-Diferencia muy neta respecto de la personalidad normal del médium, en cuanto a facultades y conocimientos.

3-Pretensión, casi constante, de estas personalidades, de ser los “espíritus” de los muertos.

Veamos sucesivamente estos tres puntos.

1º Autonomía e independencia aparentes. Las personalidades mediumnicas son en apariencia independientes del médium.

En efecto:

a)Están absolutamente substraídas a la voluntad y al conocimientos del sujeto normal y no se manifiestan (salvo excepciones) sino por el obscurecimiento de esa voluntad y ese conocimiento, en el sueño mediumnico.

b)Tiene un carácter muy fijo y permanente – Sus elementos psíquicos constitutivos son tan permanentes como los de una personalidad viva. Son siempre idénticas en sus diversas manifestaciones cualquiera que sea el modo de comunicación. En algunos casos se manifiestan idénticas, con médiums diferentes y que no se conocen entre sí.

c)Son originales, como lo demostraré más lejos, por sus conocimientos y sus facultades. Lo son, luego, por el hecho de que dirigen a su antojo la producción de los fenómenos físicos. Los son aún, por la duración total de sus manifestaciones. Sucede, en efecto, que estas personalidades después de haber aparecido espontáneamente en cierto tiempo, desaparecen para siempre de súbito.

En tal caso, la duración de su acción es anunciada desde antes por ellas mismas.

En fin, personalidades muy diferentes pueden manifestarse por el mismo médium.

Así, pues, las personalidades mediumnicas son enteramente autónomas e independientes en apariencia del médium.

2º Carácter general. – Facultades y conocimientos de las personalidades mediumnicas.- las personalidades mediumnicas difieren de la normal del médium, de una manera las más veces muy clara.

Los rasgos comunes que con ella presentan son de poca importancia, cuando los hay y las desemejanzas muy notables.

Las diferencias se comprueban:

En el carácter general, en el conjunto psíquico, en las facultades y capacidades, en los conocimientos.

a)Diferencias en el carácter general.- Son inferiores o superiores a la capacidad normal del médium. Los sentimientos y las ideas de ellas son no pocas veces contrarios a los de él. Las manifestaciones pueden ser hostiles al médium o contrarias a su voluntad. Los diversos modos de expresión del pensamiento, la escritura, son diferentes de los del médium.

b)Diferencias en las facultades y capacidades- No hablo de las facultades de lucidez, de acción motriz u organizadora de la materia o de acción del pensamiento a pensamiento. Ya he dicho y repetido que estas facultades no pertenecían a la personalidad normal del médium.

Solo me ocuparé de las facultades y capacidades intelectuales de igual esencia que las del sujeto normal, pero de potencia y naturaleza diferentes (memoria, capacidades de operaciones psíquicas diversas, capacidades artísticas, científicas, profesionales, etc.).

Por ejemplo, se observa la producción mediumnímica de dibujos de carácter muy artístico, no teniendo el sujeto noción alguna de este arte, o bien la producción de obras literarias notables por un médium sin instrucción y de inteligencia mediocre (el médium es a veces un niño de poca edad o un infante en la lactancia).

c)Diferencias en los conocimientos.- En fin, las personalidades mediúmnicas dan pruebas de conocimientos absolutamente ignorados del médium.

Se trata a veces de conocimientos sencillos de un hecho o acontecimiento que el médium no haya podido saber por las vías sensoriales habituales.

Otras veces se trata de conocimientos complejos, científicos, profesionales, etc., o conocimientos precisos de un idioma que el médium no ha aprendido y que es incapaz de hablar ni de comprender en su estado normal.

Estos casos de usar el médium en trance un idioma que no ha aprendido tienen una importancia enorme. Hay que distinguirlos cuidadosamente de los hechos en que sujetos hipnóticos o mediumnicos balbuceantes, las más veces sin comprenderlos , fragmentos de un idioma extranjero, que ha podido impresionar sus sentidos en algún momento olvidado de su existencia.

Sabido es que a este fenómeno conocido de vulgar y trivial criptomnesia atribuye el Profesor Flournoy (Flournoy, De las Indias al Planeta Marte) el uso del sanscrito en el famoso caso de Elena Smith.

Pero a pesar de minuciosas investigaciones, no se ha podido descubrir el origen de este conocimiento lingüístico. Tampoco se han intentado experiencias sistemáticas con el fin de profundizar su valor y su extensión reales.

De suerte que los argumentos tan brillantes expuestos y seductores, eso sí, del eminente psicólogo, no parecen decisivos.

Hay otros muchos casos, por lo demás y estos sí de lo más precisos y netos, que no dejan lugar a duda y demuestran la realidad posible del conocimiento por personalidades mediumnicas, de idiomas ignorados del médium. (ver, sobre todo, el libro de Aksakof).

3º El tercer carácter importante de las personalidades mediumnicas es su pretensión de ser los espíritus de los muertos (Véase, especialmente las investigaciones de Hodgson  y de Hyslopo con la médium Mme. Piper. Un excelente resumen de ellas fue dado por M. Sage bajo el título: Mme. Piper y la Sociedad angloamerciana para las investigaciones psíquicas).

Apoyan estas pretensiones en cierto número de pruebas, más o menos completas, siendo las principales éstas:

La semejanza, en casos de materializaciones en el conjunto y en los detalles, con el difunto tal cual era en los últimos tiempos de su vida.

La memoria de sus características, (idioma, conocimientos, facultades, estilo, escritura, carácter general, ideas hechos personales, etc.).

Los caracteres son a veces enumerados en ausencia de toda persona que haya conocido al difunto.

Los detalles, después de investigaciones, son reconocidos exactos.

En casos más raros, la personalidad comunicante se presenta como siendo el espíritu de un vivo dormido, en letargia, enfermo, etc. y da pruebas análogas a las precedentes.


El Ser Subconsciente




- Materializaciones de Miembros Humanos





Materializaciones de Miembros Humanos



- Gustave Geley –


Hemos podido comprobar la materialización de miembros humanos por medio de la vista, por el contacto y por el vaciado de dichos miembros.

1º. Comprobación de materialización de miembros humanos por medio de la vista. – la poca luz de que hemos dispuesto intencionalmente durante nuestras sesiones, nos ha dejado ver pocas manifestaciones de esto. Ya hemos mencionado los bosquejos de manos luminosas y la formación de una mano a espensas de substancia sólida emanada del costado izquierdo del médium.

En otros casos hemos visto a una mano materializada coger una de las pantallas luminosas e iluminar al mismo tiempo un rostro (todo ello fuera del alcance del médium).

Otras veces vimos las pantallas sostenidas, no cogidas con la mano, los dedos replegados formaban silueta sobre la superficie luminosa.

En la sesión del 20 de noviembre he observado el fenómeno siguiente, que ocurrió en la segunda parte de la sesión: yo tenía cogida la mano izquierda y el conde Julio Potocki la derecha (la vigilancia era perfecta). Entre otros fenómenos importantes que se describirán a su debido tiempo, vi, de repente, una mano larga y fina, al final un brazo, que se formó ante mi vista, atravesó lentamente el círculo, pasó por delante del médium y fue a tocar a la Sra. Geley, que asistía a la sesión y estaba colocada frente a mí. La mano entera, el antebrazo y el brazo eran visibles. Era una mano de hombre muy bella; la muñeca fina, el antebrazo y brazo estaban revestidos con una gasa blanca, de pliegues longitudinales, muy regulares. (El médium llevaba paleto negro.) Inmediatamente después del contacto percibido por la Sra. Geley, la mano desapareció.

2º.- Comprobación de materializaciones de miembros humanos por el contacto.- Si rara vez hemos visto manos materializadas, al contrario, por el contacto las hemos percibido con mucha frecuencia. Estos contactos de manos han constituido, después de las luminosidades, el fenómeno más frecuente en nuestras experiencias con Franek. Se han notado en todas las sesiones logradas. Lo contactos era percibidos sobre todo por los dos vigilantes; pero también, aunque menos frecuentemente, los notaban los demás colaboradores. Casi siempre daban la impresión de manos humanas. Eran manos calientes, con la temperatura normal de las manos vías. Rozaban o acariciaban especialmente las manos, los brazos o la cabeza de los experimentadores, eran siempre contactos ligeros y suaves, nunca brutales o violentos.

Extraigo las notas siguientes de mis actas analíticas:

Sesión del 8 de noviembre.- (Yo sujetaba la mano derecha del médium.) Noté toques, caricias de dedos en mi brazo izquierdo y en la cabeza.

Sesión del 11 de noviembre. Iguales contactos, especialmente en la cabeza. (Yo sujetaba la mano derecha.)

Sesión del 12 de noviembre .- Percibo, además de los contactos de costumbre, el roce de un velo en mi cara. (Yo sujetaba la mano derecha).

Sesión del 15 de noviembre.- Con la perfecta vigilancia antes descrita (las dos manos del médium, la mano derecha del profesor Richet y mi mano izquierda estaban juntas), los dos vigilantes y sus colaterales percibieron los contactos más diversos, generalmente de dedos y de manos además el roce de un velo y contactos leves mal definidos. El profesor Richet, en su acta, ha anotado esto:: “Cuatro o cinco veces he notado toques ligeros, como de un niño pequeño.”

Sesión del 18 de noviembre.- Los contactos son percibidos inmediatamente por el profesor Richet y el Sr. A. de Gramont, vigilantes. Los otros experimentadores, aunque están muy lejos, notan los mismos contactos.

Sesión del 20 de noviembre.- (La vigilancia se hacía por el Sr. Flammarion a la derecha, y a la izquierda por mí.) Los contactos se multiplicaron sobre los dos vigilantes. El Sr. Flammarion cedió el sitio a su señora, que eprcibió las mismas sensaciones.

Veamos lo que nos escribe la Sra. Flammaron, a propósito de esto:

“Afirmo que durante todo el tiempo que he quedado a la derecha del médium, ni un solo momento se ha separado el dedo meñique de su mano derecha del de mi mano izquierda, cogido éste al suyo frecuentemente como un gancho.”

“Mi marido fue tocado por una mano invisible, primero en el brazo izquierdo, luego en el hombro, cuando se hallaba a la derecha del médium.”

“Casi en seguida, después de sentarme en su sitio, fui a mi vez tocada. Una mano invisible recorrió mi cuerpo, comenzando por el lado izquierdo y pasando muy rápidamente al lado derecho… Varias veces tuve la sensación d que una forma se me acercaba la sentía venir y me tocaba… En la segunda parte de la sesión recomenzaron los toques por mi cuerpo. Noté claramente que una cosa invisible venía hacia mí; una mano recorrió mi cabellera, anduvo en los peines, no los cogió, pero me despeinó completamente. Al mismo tiempo sentí golpes de abajo a arriba, bajo mi silla. Tuve la sensación de que había alguien a mi izquierda; una mano avanzó, rascando la mesa, pareciendo buscar algo… Insisto en el hecho de que antes de ser tocada todas las veces he notado que venía algo o alguien, de modo que no me sorprendía ya porque estaba avisada de que iba a notar un contacto.”

En la misma sesión el conde Potocki vio pasar varias veces ante sus ojos una mano, que luego se apoderaba de la mías y la estrechaba amistosamente.

En la sesión del 23 de noviembre de 1920, igual que en la del 15, he conseguido tener bajo mi mano izquierda las dos manos del médium, y al mismo tiempo la mano del otro vigilante. He notado esto: “En esas condiciones fui tocado en el brazo izquierdo y en la cabeza, durante largo rato, por una mano bien formada. En cierto momento, una mano me cogió el brazo y, muy violentamente, tiró de él hacia atrás, llegando a separarle del contacto del médium.”

Las manos materializadas se manifiestan a veces de modo diferente que por la vista y el contacto.

En la sesión del 20 de noviembre, al final, tuvieron lugar manifestaciones de orden intelectual, de las que hablaremos después. Algunas comunicaciones muy claras tuvimos por medio de raps. En una de estas comunicaciones se nos pidió que cantáramos. En vista de ésta cantamos La Marsellesa, a media voz. Cuando terminó la primera estrofa se oyeron sonoros aplausos dentro del gabinete, detrás del médium. Cada estrofa fue igualmente aplaudida. El mismo fenómeno se reprodujo en la sesión del 27 de diciembre.

3º.- Vaciados de miembros humanos materializados.- Hemos podido obtener una prueba objetiva formal, con garantía absoluta, de la materialización de miembros humanos por el procedimiento de vaciado en parafina. El procedimiento es conocido. (Véase Aksakof: Animismo y espiritismo, y Delanne: les apparitions matérialisées).

Difieren nuestras experiencias de las de nuestros predecesores por el hecho de haber obtenido nosotros la certeza de la autenticidad metapsíquica de los vaciados y de su producción durante nuestras sesiones. Para ello hemos empleado en la vigilancia y comprobación un procedimiento inédito.

Siendo uno de los más importantes este capítulo  de nuestras experiencias, le consagraremos una gran parte de nuestra narración; mas antes debemos, como ya hemos hecho respecto de los fenómenos luminosos, preguntarnos si nuestras impresiones, por medio de la vista y del tacto de órganos materializados, se pueden explicar como resultado de una trampa.

En las condiciones en que operábamos, en nuestro propio laboratorio, al abrigo de todo truco premeditado y de toda connivencia, solo una trampa era posible, la que ya hemos considerado, la sustitución de manos: una de las manos del médium, diestramente liberada, habría producido todos los fenómenos.

Ya hemos dicho que nuestra vigilancia, bajo este aspecto, era de tal naturaleza que nos satisfacía completamente. Pero admitamos, sin embargo, la hipótesis de la mano libre.

Esta hipótesis es insuficiente para explicar todos los hechos.

Sin duda alguna los contactos eran notados principalmente por los vigilantes en la proximidad del médium. Mas a veces también eran notados por los adyacentes fuera del alcance de las manos (y de los pies) del médium sentado.

Además, los contactos percibidos por los vigilantes ocurrían simultáneamente en muchas ocasiones, de suerte que una sola mano no hubiera podido producirlos. Por último, la mano libre, para actuar, hubiera tenido que pasar por delante del médium para tocar al vigilante más lejano de ella (es decir, el de la derecha, si la mano izquierda estaba libre, o el de la izquierda, si la mano libre fuera la derecha), y este movimiento no hubiera pasado inadvertido a pesar de la escasa luz. Cuando vimos una mano que atravesaba el círculo delante del médium, esa mano no se parecía nada a la de éste. El brazo y antebrazo estaban vestidos con tela blanca, de gasa, con largos pliegues longitudinales, mientras que el médium llevaba puesto un paletó negro. En esta ocasión vigilaba yo precisamente la mano izquierda del médium y se formó la materialización a mi lado. Pues bien; yo estaba absolutamente seguro de no haber soltado la mano que yo sujetaba.

Debemos, pues, declarar que los fenómenos observados no se podían atribuir a la liberación de una mano del médium. En tales condiciones experimentales debe considerarse la materialización de manos como una cosa enteramente auténtica.



La Ectoplasmia y la Clarividencia








- Mis Experiencias de Materialización con el Sr. Franek Kluski





MIS EXPERIENCIAS DE MATERIALIZACIONES CON EL SR. FRANEK KLUSKI


Dr. Gustave Geley


Biografía. Generalidades


El Sr. Franek Kluski, de Varsovia, tiene cincuenta años; es hombre de estatura mediana, algo delgado, de temperamento neuro-artrítico. Su salud general es buena. No manifiesta tara orgánica ninguna. El examen del sistema nervioso no revela más que una gran excitabilidad. Los reflejos son muy exagerados y se encuentran zonas de hiperestesia acentuada en la nuca y en la extremidad superior derecha, especialmente en el antebrazo. El campo visual y las reacciones pupilares son normales.


Está aún más señalada la hiperestesia moral que la física.


Franek es extraordinariamente impresionable y emotivo. Por lo demás, su psicología es la de todos los médiums superiores, y no insistiremos ahora en particularidades tan conocidas de los metapsiquistas.


Es evidente que las característica, las cualidades, las originalidades, los defectos o las taras, sean orgánicas o psíquicas, que se observan en los grandes artistas y en los grandes médiums, son sencillamente el acompañamiento inevitable o el precio de su genio o su mediumnidad. Estas particularidades no podrían , en ningún modo, hacernos comprender la naturaleza esencial o el mecanismo del genio o de la mediumnidad.


Franek Kluski ejerce una profesión liberal y además es escritor y poeta. Es muy simpático y atrayente, de gran inteligencia, muy instruido y políglota. Con el desinterés más completo y por amor a la ciencia, ha consentido en poner sus dotes maravillosos al servicio, primero, de sus compatriotas más eminentes; después al servicio del Instituto Metapsíquico. Ejerce regularmente su mediumnidad solamente desde hace unos diez y ocho meses.


Las facultades de Franek Kluski son netamente hereditarias, su padre tenía las mismas facultades, aunque nunca ha dado sesiones. Se manifestaban los fenómenos espontáneamente alrededor suyo, y Franek ha conservado desde su infancia recuerdo exacto de episodios característicos. Por ejemplo, cuenta que un día “el espíritu de su abuelo se irguió de pronto ante su padre, que se había embriagado, y le dio una fuerte represión. ¡ El padre perturbado por la borrachera, contestó de modo irrespetuoso, y recibió del Espíritu una tremenda bofetada, de la que, durante muchos días, le quedaron señales!


El tío paterno de Franek, sacerdote católico, estaba dotado igualmente de facultades mediúmnicas y frecuentemente tenía visiones telepáticas verídicas.


La infancia de Franek discurrió así arrullada por el relato maravilloso de sucesos que eran habituales en la familia. Estos relatos producían en él tanta más impresión cuanto que su salud era muy frágil. Todos sus hermanos, varones y hembras, murieron de corta edad, y él mismo padeció en sus primeros años el sarampión, la escarlatina, las viruelas y fiebre tifoidea, complicada con una violenta neumonía.


Era un niño de carácter soñador y contemplativo. No compartía los juego de su edad y buscaba la soledad.


Desde aquella época estaba sujeto a presentimientos: tenía la visión exacta de sucesos lejanos y la percepción de “fantasmas” que presentaban para él la apariencia de vivos. Hacía los cinco o seis años se hicieron estas visiones muy claras y frecuentes. Encontraba el niño la cosa lo más natural del mundo y jamás tuvo el menor miedo ni la menor emoción por ello. Hablaba familiarmente con sus “fantasmas”, siempre benévolos y acogedores con él.


Hemos pensado que sería interesante para nuestros lectores el tener de Franek mismo la narración de sus primeras impresiones mediúmnicas y compararlas con las de otros médiums célebres como la Sra. D’Esperance.


Desgraciadamente, esta narración es un poco extensa. Publicamos íntegro el pasaje siguiente, que tanta originalidad e interés tiene y haremos el resumen de lo demás.


“Durante el día – Dice Franek hablando de sí mismo – estaba el niño en un rincón recostado o tumbado, con la mirada en el vacío. Por la noche, cuando se encendían las luces, se animaba. En el cuarto donde estaban sus padres cogía dos sillas, las cubría con una gran chal y se escondía bajo esa tienda de campaña improvisada con algunos libros aunque no sabía leer todavía”.


“Estaba quietecito, y cuando le preguntaban sus padres qué hacía , invariablemente contestaba que iba a ver el ‘topo’.” “¿Sabes tú, siquiera, lo que es un topo” – le preguntaba su madre- . ¿Cómo quieres ver un topo en la ciudad?”


“Sus amiguitos le envidiaban el haber visto el topo, porque los niños no dudaban de la veracidad de sus palabras.”


“Una vez que sus padres habían salido y él jugaba con los otros niños, hizo una tienda de campaña más grande que de ordinario, con ayuda de sillas cubiertas de una gran colcha, e invitó a los niños y a la niñera de su hermanita la más pequeña a entrar bajo aquella ‘tienda’ para ‘ver el topo’”


En la calle helaba terriblemente. El cuarto donde se hallaban estaba caldeado por una gran estufa de loza que en aquel momento empezó a crujir fuertemente. La niñera, creyendo que se había calentado excesivamente la estufa, quiso abrir la portezuela, pero como se acentuaban los crujidos tuvo miedo y no se movió. Los niños tampoco se movieron por miedo. Nuestro pequeño se levantó entonces, salió de debajo de la tienda y se dirigió a la estufa. Pero en el momento mismo la lámpara que alumbraba la habitación se apagó súbitamente y por la portezuela de la estufa salió una a modo de niebla azul que rodeó al niño y flotó por la habitación. Los otros niños lazaron gritos de espanto, pero nuestro héroe les dijo que no tuvieran miedo porque precisamente acababa de llegar el topo. Les invitó a reunirse bajo la tienda para contarles la historia del topo. Era otra su voz entonces; aquella voz contaba que el camino que conduce al topo es muy largo; se atraviesan largos corredores sombríos, después hay que pararse y esperar a que se disipen las tinieblas; luego el camino se hace más claro.”


“Contaba él que entierran a los niños muertos porque una vez enterrados pueden llegar más fácilmente al topo”.


“Recomienda a los niños otra vez que estén tranquilos y juiciosos para llegar al topo sin enfurecerle. Los niños consintieron en ello y para estar más quietos se cogieron de las manos. Había en el cuarto un reloj de pared que daba las horas cuando se tiraba de un cordoncito enganchado al mecanismo. Nadie había junto a este reloj y, sin embargo se le oyó dar horas sin parar. El pequeño dijo a su público que siempre ocurre eso cuando se va a ver el topo. Oyóse rumor de pasos tenues en el cuarto; creyeron los otros niños que había entrado el gato, pero nuestro protagonista les dijo que era el topo quien se aproximaba.”


“A pesar de que el cuarto estaba completamente a obscuras, la tienda estaba en su interior iluminada a media luz y los niños vieron con gran asombro un hermanito y una hermanita muertos; comprendieron que entraban en el reino del topo y manifestaron más asombro que temor”.

“Poco a poco se desvanecieron las imágenes de los niños muertos. Rogaron al pequeño que prosiguiera su viaje hacia el topo. Les dijo él que era imposible, pero les señaló una rendija luminosa y les pidió que miraran por aquella rendija. Ante sus ojos desfilaron las más variadas imágenes. Vieron una fila de salas y corredores iluminadas como por reflejos de piedras preciosas. Estaban aquellas salas llenas de formas humanas diáfanas y luminosas que flotaban en el aire. Miraban los niños este espectáculo con admiración y todos se preguntaban: “¿Es ésta la primera vez que estoy aquí?”


“La niñera estaba en actitud extraña. Besaba al niño en las mejillas, en las manos, le estrechaba contra su corazón, como si quisiera fundirse con él”.


“Pero los paisajes comenzaron a desvanecerse; se diría que un golpe de viento había barrido las salas y las formas flotantes y después todo desapareció”.


“Se oyeron ruidos en la casa. Ladró un perro. Era que los padres volvían del teatro”.


“Salieron los niños de debajo de la tienda y corrieron hacia sus padres: ‘Mamá, hemos ido a ver al topo.’ Pero el efecto fue desastroso, porque la mamá se enfadó por encontrarse los niños levantados; riñeron a la niñera, y el héroe de esta sesión, después de recibir unos cuantos pescozones, se fue a acostar.”


“Pero el pequeño no le importaba gran cosa; sabía que cuando todos se hubieran acostado podría tranquilamente ir con el topo. Ni aun tendría para ello necesidad de ponerse bajo la tienda: dejará su cuerpo en la cama y él se irá.”


“Sabe bien que eso es doloroso al principio: tiene la sensación de que se ahoga o se sofoca; pero al fin se arranca el lecho, se mira acostado bajo las sábanas estando él de pie junto a la cama y entonces puede ir sin obstáculo hacia el topo. Pasara por la rendija luminosa, no contará lo que vea; por lo demás, eso no se puede contar; eso se siente, como se perciben los perfumes, o como él notaba el aliento de su madre en la cara en su última gran enfermedad.”


“Cuando regresó de con el topo se sintió muy fatigado, no del viaje que acababa de hacer, sino por la idea de volver. Sabía que aquel que permanecía en la cama y en el cual había que entrar, no estaba a su medida y que padecería mucho para ‘llevarle’; tenía que dislocarse para llenar los brazos, las piernas y la cabeza.”


“Sabía que una vez vuelto al cuerpo que descansaba en su cama había terminado sus viajes al topo, y ello le producía gran disgusto y le hacía llorar mucho tiempo en silencio.”


“En una ocasión, al regreso de su expedición nocturna, habitual entonces, le pareció estar en el campo y ver una casa que no conocía y en aquella casa a su madre enferma en la cama. Al lado de la cama de su madre veía una aparición horrible que decía era una neumonía.”


“Apenas vuelto a su cuerpo, lanzó gritos desgarradores. Acudieron sus padres, asustados. Les suplicó que arrojaran de allí al horrible fantasma. Vieron sus padres que tenía mucha fiebre y creyeron que estaba muy malito. Más poco a poco se calmó el niño y se durmió. La mañana siguiente despertó completamente bien.”


“Pues bien, en el verano se fue al campo toda la familia y la madre cogió una grave neumonía. Pensaron entonces que el niño había tenido el presentimiento del suceso.”


“Otra vez, al volver de su expedición nocturna, vio una extensión de agua, negra y profunda, hacia la cual trataba de empujar a su padre un obrero llamado Martín Slawuta. En cuanto volvió a su cuerpo se puso a gritar, presa de fiebre intensa, diciendo que Martín Slawuta quiere ahora a su padre. Luchaba de tal modo en su lecho, que costó trabajo sujetarle; llamado el médico a escape, comprobó la existencia de una fiebre muy alta. Al día siguiente el niño estaba bueno; pero unas semanas después Martín Slawuta presentó una denuncia falsa, a consecuencia de la cual faltó poco para que su padre perdiera su puesto. De nuevo comprendieron que el niño había tenido un presentimiento.”


“Poco a poco se espaciaron los viajes al topo y se hicieron más y más fatigosos. Pero no puede precisar el autor cuándo tuvieron fin. Tampoco  puede decir cuando ocurrió el primer viaje.”


Más adelante Franek se complacía en pasear por cementerios y bosques. Se tendía sobre la yedra y venían “los fantasmas” a su alrededor. Veía entonces a sus padres, a sus amigos fallecidos y con frecuencia también fantasmas animales, perros, gatos y lobos que hacían corro alrededor suyo. Los amiguitos que a veces llevaba en su compañía veían, según él nos ice, el mismo espectáculo y lo seguían con gran interés. Por la noche se agolpaban alrededor de su cama idénticas apariciones y siempre con el mismo carácter amistoso.


A los doce años abandonó Franek, sin motivo serio, la casa paterna y en los días que duró esta fuga injustificada ganó la vida como pudo.


Continuaron  y aumentaron las visiones en la época de la pubertad.


A los diez y seis años Franek se enamoró de una joven. Ésta murió y desde entonces él la ve en todos momentos importantes de su vida. Pero esta visión es dolorosa porque siempre aparece la joven en su féretro, es decir, en el momento que se desgarró el alma el joven y que dejó en él huella indeleble. ¡Franek afirma que su novia apareció en algunas sesiones materializadas en su caja de muerto!


Una vez – según dice – pudo verla de nuevo, no muerta sino como viva; era una noche en que, abrumado por un gran disgusto, pensaba con gran  intensidad en su amiga, muerta hacía cuatro años. De repente apareció ella sonriente, sentada en la cama a su lado. Ella le besó en la frente y en los labios, le habló largamente y le recitó versos, como cuando estaba viva. Luego desapareció. Franek apuntó sus palabras.


Desde los veinte a los cuarenta años muy ocupado, casado y padre de familia, ha prestado Franek poca atención a sus visiones.


A finales del invierno de 1918 a 1919, asistía una noche con varios amigos a una sesión del médium Guzik. Cuando éste se fue les ocurrió a sus amigos la idea de probar a que siguiera la sesión para ver si obtenían ellos algunos fenómenos sin médium. Con gran sorpresa suya, se manifestaron unas visiones luminosas alrededor de Franek. A su lado había una joven que fue unánimemente declarada como médium y a la cual suplicaron que se prestara a nuevas experiencias. Pero ella rehusó. Otra sesión con Guzik produjo los mismos resultados que la anterior, después de retirarse aquel evolucionaron los fenómenos alrededor de Franek. Comprendieron entonces los presentes que éste era el que actuaba de médium. Franek no quiso creerlo y se enfadó por esta causa con sus amigos. Hasta varias semanas después no consintió en probar nuevas sesiones, las cuales dieron resultado completo.


Durante el verano y el otoño de 1920 cesó Franek de ejercitar su mediumnidad. Alistado como voluntario en la guerra contra los bolcheviques, combatió en las avanzadas de los heroicos ejércitos que deshicieron las hordas asiáticas que habían llegado a las puertas de Varsovia.


Desmovilizado hace poco y muy fatigado, no ha vacilado, sin embargo, Franek en responder al deseo del Instituto y en imponerse penosos sacrificios para que podamos estudiar su mediumnidad.


Debemos también señalar un suceso extraordinario en su vida: a la edad de veintisiete años le atravesaron el pecho de parte a parte por un pistoletazo en un desafío.


La cicatriz de entrada de la bala está en el cuarto espacio intercostal, a cuatro dedos del esternón, cerca de la tetilla. Una reciente radioscopia indica que la bala ha ido descendiendo un poco hacia fuera y ahora está al nivel de la décima costilla.


Cuenta Franek humorísticamente las peripecias de aquel duelo y el estupor del cirujano, que le creyó muerto, cuando le vio volver a la vida unos momentos después. No obstante, desde aquella época está sujeto a violentas palpitaciones que le atacan durante las sesiones o inmediatamente después.


Nos ha parecido interesante pedir a Franek que nos cuente las impresiones personales de su mediumnidad. Como la Sra. D’Esperance, con la cual tiene muchos puntos de semejanza, Franek se interesa apasionadamente por los fenómenos, y, lo mismo que aquella, es capaz de observarlos conservando, no siempre, pero si con frecuencia, conocimiento y lucidez completa mientras se desarrollan las materializaciones. El relato se publicará en nuestra crónica de la Revue Metapsichique.


Antes de terminar este prólogo diremos algo del método que nos hemos creído obligados a adoptar para la exposición de los resultados de nuestras experiencias.


Sábese cuál es el método corriente, casi clásico, en este terreno¸ consiste en publicar memorias in extenso, tan completas y tan fieles como se pueda, de cada sesión. Los sucesos se narran en el mismo orden en que se presentan. Cada acta lleva al pie meticulosamente la firma de todos los presentes.


Tiene este método la gran ventaja de no costar trabajo alguno a los narradores, los cuales no tienen que hacer sino copiar las actas. Pero tiene esto dos grandes inconvenientes: en primer lugar, es pesado; nada tan monótono, tengamos el valor de decirlo, como los centenares de observaciones de este género y los libros que las contienen. El aburrimiento inseparable de la lectura de esas memorias analíticas supera casi a su interés, al menos para muchos lectores.


Otro inconveniente más grave es que no se reúnen los hechos en orden lógico, que nada tiene que ver con el orden cronológico. Claro es que un hecho particular alcanza toda su importancia cuando se le compara con hechos análogos, aunque no sean simultáneos, mucho mejor que cuando se presenta entre hechos de distinta naturaleza. la impresión se completa, se precisa o se corrige con esta comparación indispensable.


Es, por tanto, un completo error el creer más sincero y más riguroso el método de presentación analítico y cronológico que el método de síntesis lógica. En realidad, el primero no se presta al rigor científico más que en apariencia, y se presta más a ilusión o a error.


Hay que hacer notar a propósito de esto, que el más ilustre de los metapsiquistas, William Crookes, no rindió tributo a este prejuicio y empleó el método de agrupación lógica de los hechos en la exposición de sus experiencias. La lectura de su libro (así como la de los libros de metapsíquica compuestos según este método, como los de Aksakof, Delanne, la Sra. D’Esperance) es singularmente más atractiva, más fecunda, más instructiva que la de las obras de estricto análisis de que hemos hablado antes.


Por lo demás, esto no ocurre sólo con la metapsíquica, se puede aplicar a todas las ciencias; mas e las otras ciencias no hay que sufrir, como en ésta, el prejuicio de la descripción analítica y de la cronología. En realidad, todo sabio tiene el derecho (y el deber) de exponer los hechos como juzgue más útil para su comprensión.


De todos modos son defendibles ambos métodos, y lo mejor , en opinión nuestra, es combinarlos. He aquí, pues cómo hemos concebido nuestro trabajo:


En primer lugar, no utilizaremos el derecho legítimo de todo investigador de hacer, en los resultaos obtenidos, una selección destinada al público. Daremos a conocer todo lo que hemos obtenido.


Empezaremos el método sintético, agrupando los casos de la misma índole, como exige la lógica, mas para dar satisfacción a los partidarios del orden cronológico y a los fieles el análisis, tendremos cuidado a la vez de situar nuestros documentos en el tiempo y de decir a qué fecha y sesión corresponde tal o cual importante caso.


Además, y muy principalmente, intercalaremos amplio resumen de las memorias analítica; memorias que se han escrito inmediatamente después de cada sesión. De este modo tendrán nuestros lectores al mismo tiempo el análisis y la síntesis.


Podrán de este modo formarse una idea muy exacta de las sesiones y al mismo tiempo adquirir una visión de conjunto, clara y completa, de los resultados obtenidos.


Las experiencias del Instituto Metapsíquico con el médium Franek Kluski se han hecho en colaboración íntima del profesor Richet, el Sr. A. de Gramont y nosotros.


Preparábamos el trabajo de común acuerdo, discutíamos los resultados obtenidos y nos esforzábamos en sacar el mejor partido posible de la mediumnidad de Franek. En esta tarea difícil hemos recibido la preciosa ayuda de nuestro amigo el conde Julio Potocki. Su experiencia en los fenómenos de materialización, que ha estudiado con diversos médiums desde hace veinte años, nos ha prestado grandes servicios, que le agrademos efusivamente.


También damos las gracias al coronel Okolowicz, miembro de la Sociedad de Estudios psíquicos de Varsovia. Estaba por entonces en comisión en París el coronel Okolowicz, y ha tenido la bondad de colaborar con nosotros para el mayor éxito de nuestros estudios.


La Sociedad de Estudios psíquicos de Varsovia, donde tenemos la fortuna de contar con amigos seguros, nos ha dado toda suerte de facilidades.


Nos ha conmovido profundamente la simpatía que han despertado en Varsovia nuestros esfuerzos. Han comprendido nuestros amigos polacos, como igualmente nosotros, que la amistad secular de Francia y Polonia debe producir sus frutos, no sólo en el terreno político, sino en el ideal y en el científico.


Lo mismo ha pensado el gran patriota Sr. Franek Kluski, cuando ha venido a París a ofrecer los medios de estudiar científicamente su maravillosa mediumnidad.


¿Cómo manifestarle nuestra gratitud? El servicio que ha prestado al Instituto Metapsíquico y a la ciencia no puede expresarse con una fórmula de agradecimiento.


Hemos dicho antes que emplearíamos en la exposición de nuestras experiencias con Franek Kluski el orden de presentación lógica de los hechos. Este orden es como sigue:


Organización general de las sesiones.
Substancia primordial y fenómenos luminosos.
Materialización de miembros humanos.
Materialización de rostros humanos
Materialización de formas animales
Movimiento de objetos sin contacto aparente y raps.
Fenómenos de orden intelectual.




La Ectoplasmia y la Clarividencia





















- Fenómenos Luminosos del Médium Erto






Fenómenos Luminosos del Médium Erto

- Gustave Geley –



Las publicaciones de los doctores Macrensie y Sanguineti (Revue métapsychique) han llamado la atención de los metapsiquistas sobre los fenómenos luminosos, verdaderamente extraordinarios, obtenidos con el médium Erto.

El Instituto Metapsíquico Internacional ha conseguido, después de las publicaciones referidas, que viniera a París dicho médium para una serie de sesiones. Debía estar con nosotros durante tres meses y darnos veinticinco sesiones. Solamente permaneció un mes y dio ocho sesiones. No hemos, por lo tanto tenido tiempo para hacer un estudio profundo de sus facultades, y nos hemos tenido que contentar con algunas observaciones.

Hablaré ahora únicamente del principal fenómeno que produce Erto, que es la producción de luces de un carácter muy especial.

Los fenómenos luminosos obtenidos con Erto difieren notablemente de la mayor parte de los obtenidos con otros médiums, tales como Kluski, Guzik Willi Sch. (para no hablar sino de los médiums contemporáneos).

En todos estos casos, las luminosidades parecen siempre asociadas a materializaciones de órganos o constituir una de las fases del proceso de ectoplasmia. Las luces marcan, en su producción como en sus evoluciones, una idea directriz, siempre relacionada con la de la materialización.

Con Erto nada parecido ocurre: trátese de un fenómeno puramente físico, una especie de descarga luminosa.

Parece, pues, ser una excepción. Debe notarse, sin embargo, que otro médium muy conocido, la Sra. Silbert, produce tan pronto materializaciones como descargas luminosas análogas a las de Erto.

A caso cualquier día producirá este último también manifestaciones ectoplasmáticas típicas.

Describiré en primer lugar el fenómeno tal como se ha verificado ante mí en las sesiones de París.

Después hablaré del procedimiento de vigilancia y comprobación que hemos empleado.

Pueden obtenerse con Erto  varias categorías de manifestaciones luminosas.

1º Simples relámpagos.- son enteramente comparables, teniendo en cuenta la proporción, a lo que vulgarmente se llama “relámpagos de calor”.

Son relámpagos que salen generalmente de la parte inferior iluminan el suelo y a veces las paredes de la sala. Su duración es muy corta (una fracción de segundo).

2º Rayos luminosos .- Son rayos de luz blanca, muy largos pueden llegar hasta ocho metros de largo. Son visibles a veces en todo su trayecto. Lo más frecuente es que, apenas apreciable en su curso, iluminan bruscamente los muros o el techo de la sala.

Parecen dirigidos a voluntad por el médium.

3º Bolas luminosas.- Son esferas que varían desde el tamaño de una nuez hasta el de una naranja. Su color es blanco, rojizo o azulado. Siempre aparecen a corta distancia del médium.

4º Relámpagos en zig-zag.- Salen de los brazos o de la cabeza. Son verdaderamente deslumbradores. Tienen la claridad de las lámparas de medio vatio. La duración es muy corta.

5º  Relámpagos de igual naturaleza, pero sin puno de partida aparente.-  Estos relámpagos parecen producirse a 0,50 metros del médium, aproximadamente. Son como la periferia resplandeciente de un cono obscuro cuyo vértice fuera el médium.

6º Por último, fenómenos luminosos en forma de cohete.- Son como puntos muy brillantes proyectados por el médium y extinguiéndose al caer.

Los diversos fenómenos referidos presentan tres características notables:

1º Su intensidad luminosa- Toda la sala, o por lo menos el lado donde está el médium se ilumina. Se ve netamente la silueta obscura del médium.

2º Su carácter polimorfo.- Las diversas categorías alternan o se suceden sin orden alguno.

3º Son luces frías. No van acompañadas de combustión. No desprenden calor alguno. Son casi inactivas. El aparato fotográfico no se impresiona mas que proyectando directamente la descarga luminosa contra el objetivo.

La vigilancia e inspección del médium es de naturaleza enteramente satisfactoria; antes de cada sesión Erto se desnuda completamente. Se examinan sus cavidades: boca, orejas, recto, hasta la uretra.

Se le puede encerrar en una jaula metálica minuciosamente explorada de antemano. No tiene medio alguno de fabricar artificialmente la luz.

Por otra parte, el carácter polimorfo de las manifestaciones hace inverosímil el uso de un truco cualquiera. Parece imposible, dado el estado actual de nuestros conocimientos físicos, reproducir por medio de fraude el conjunto de los fenómenos obtenidos.

Sólo tengo que hacer una reserva: Exige Erto la obscuridad absoluta y está acostumbrado a que no le sujeten las manos. Vanamente he pretendido obtener fenómenos a la luz roja o teniéndole cogidas las manos. He fracasado. Mas tengo que decir que la Sra. Silbert ha producido en mi presencia manifestaciones muy parecidas a las de Erto en una sesión hecha a la luz de la luna (luna llena). Yo tenía cogida una de sus manos y la otra quedó constantemente visible sobre la mesa. Entretanto ella no hizo ningún movimiento.

P.S.- Las reservas que he formulado en las líneas anteriores estaban justificadas, desgraciadamente. Acabo de saber que:

1º Los llamados fenómenos de Erto pueden en su mayor parte ser imitado por medio de ferro-cerio.

2º Que verosímilmente, y a pesar de sus protestas, el médium ha utilizado ese truco.

Las pruebas continúan.

Ectoplasmia y clarividencia